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Fondos de inversión inmobiliaria y REITs: qué son y cómo invertir

Invertir en inmuebles sin comprar un piso entero es posible gracias a los fondos de inversión inmobiliaria y los REITs. Te explicamos qué son, cómo funcionan y qué riesgos tienen.

Finanzas e inversión · Actualizado el · 10 min de lectura

Edificios de oficinas y viviendas representando fondos de inversión inmobiliaria

Invertir en inmuebles suena a algo que requiere mucho dinero: comprar un piso, gestionar inquilinos, pagar impuestos y reformas. Los fondos de inversión inmobiliaria y los REITs existen precisamente para que puedas invertir en el sector inmobiliario sin nada de eso. Esta guía explica qué son, cómo funcionan y qué conviene tener en cuenta antes de invertir en ellos.

No es casualidad que cada vez más gente busque esta alternativa: comprar una vivienda se ha vuelto inalcanzable para muchos en varios países, mientras que el precio de una participación de un REIT puede costar lo mismo que una cena fuera. Eso no significa que sea mejor o peor que comprar un inmueble, sino que responde a una necesidad distinta: exposición al sector inmobiliario sin la barrera de entrada de comprar una propiedad entera.

¿Qué son los REITs y los fondos de inversión inmobiliaria?

Un REIT (Real Estate Investment Trust, o «sociedad de inversión inmobiliaria») es una empresa que posee y gestiona inmuebles que generan ingresos: oficinas, centros comerciales, naves logísticas, hospitales, centros de datos o viviendas en alquiler, entre otros. En la mayoría de países que regulan esta figura, estas sociedades están obligadas por ley a repartir la mayor parte de sus beneficios (a menudo el 90% o más) como dividendos a sus accionistas, a cambio de un tratamiento fiscal especial.

Fondo de inversión inmobiliaria es un término más amplio: incluye los REITs cotizados en bolsa, pero también otros vehículos que invierten en inmuebles sin cotizar en un mercado abierto, con reglas de liquidez y capital mínimo distintas. En español, es habitual usar «fondo de inversión inmobiliaria» y «REIT» casi como sinónimos, aunque técnicamente el segundo es un tipo concreto dentro del primero.

La idea de fondo en ambos casos es la misma: en vez de que tú compres y gestiones un inmueble por tu cuenta, pones tu dinero junto con el de otros inversores en una entidad que ya posee y gestiona muchos inmuebles, y participas de sus ingresos según cuánto hayas invertido.

Cómo funcionan los REITs cotizados

Si el REIT cotiza en bolsa, funciona exactamente como comprar una acción: abres cuenta en un bróker, buscas el REIT que te interese y compras participaciones al precio de mercado del momento. Puedes vender cuando quieras, al precio que marque el mercado en ese instante (con las mismas subidas y bajadas que cualquier acción).

A cambio de invertir así, recibes:

  • Dividendos periódicos, normalmente más altos en proporción que los de muchas acciones tradicionales, porque la ley les obliga a repartir casi todo el beneficio.
  • Diversificación, porque un solo REIT puede poseer decenas o cientos de inmuebles distintos, en vez de concentrar tu dinero en una sola propiedad.
  • Liquidez, es decir, la posibilidad de vender tu participación en minutos si lo necesitas, algo que no ocurre al vender un piso.

Un ejemplo de rentabilidad por dividendo

Si un REIT cotiza a 20 € por participación y reparte 1 € al año en dividendos, su rentabilidad por dividendo es del 5% (1 ÷ 20). Esta cifra te sirve para comparar REITs entre sí, pero no es una promesa: si el REIT reduce el dividendo o el precio de la participación cae, la rentabilidad real puede acabar siendo distinta de la que verías hoy con esta simple división.

Tipos de REITs según el sector inmobiliario

No todos los REITs invierten en el mismo tipo de inmueble, y el sector influye mucho en su riesgo y su comportamiento:

  • Residenciales: edificios de viviendas en alquiler. Suelen ser más estables porque la demanda de vivienda es bastante constante, aunque dependen de la regulación del alquiler de cada país.
  • Oficinas: edificios de oficinas alquilados a empresas. Muy sensibles a cómo evoluciona el empleo de oficina y al teletrabajo: una caída en la demanda de espacio de oficinas afecta directamente a sus ingresos.
  • Centros comerciales y retail: locales y centros comerciales alquilados a tiendas. Compiten con el auge del comercio electrónico, así que su evolución depende mucho de qué tipo de comercio alquilan.
  • Logística e industrial: naves y centros de distribución. Se han beneficiado del crecimiento del comercio online, que necesita más espacio de almacenamiento y reparto.
  • Salud: hospitales, residencias y centros médicos. Suelen tener contratos de alquiler largos, lo que da estabilidad, pero dependen de la solidez financiera de los operadores sanitarios.
  • Centros de datos: instalaciones que alojan servidores para empresas tecnológicas. Un sector en crecimiento por la demanda de servicios en la nube, aunque requiere mucha inversión en infraestructura.
  • Hoteles: suelen ser los más volátiles, porque sus ingresos dependen directamente del turismo y son de los primeros en notar una crisis económica o una caída de viajes.

Diversificar entre varios sectores (o elegir un fondo/ETF que ya lo haga por ti) reduce el riesgo de que un problema concreto de un sector (como la caída de oficinas por el teletrabajo) afecte a toda tu inversión inmobiliaria.

REITs frente a crowdfunding inmobiliario

Además de los REITs, existen plataformas de crowdfunding inmobiliario, donde varios inversores financian un proyecto concreto (comprar un piso para reformar y vender, financiar la construcción de un edificio) a cambio de una parte de la rentabilidad. Se diferencian de los REITs en varios puntos importantes: el crowdfunding suele financiar un proyecto único (menos diversificación), tiene mucha menos liquidez (tu dinero queda atado hasta que el proyecto termina, que puede ser uno o varios años) y el riesgo depende mucho de ese proyecto concreto, no de una cartera de muchos inmuebles. A cambio, algunas plataformas prometen rentabilidades más altas, aunque esa promesa no está garantizada y el riesgo de perder parte del capital es mayor que con un REIT diversificado y líquido.

REIT o fondo no cotizado: ¿en qué se diferencian?

No todo lo que se llama «fondo de inversión inmobiliaria» cotiza en bolsa ni funciona igual. Antes de decidir, conviene tener clara esta diferencia:

REIT cotizado en bolsa Fondo inmobiliario no cotizado
Cómo se compra Como una acción, con un bróker Directamente con la gestora, a veces con mínimos altos
Liquidez Alta: se vende cuando quieras Baja: puede haber plazos o penalizaciones para salir
Capital mínimo Muy bajo (el precio de una participación) Suele ser más alto
Volatilidad visible Sí, el precio cambia cada día en bolsa Menor a corto plazo, pero no porque el riesgo real sea menor

Ventajas de los REITs frente a comprar un inmueble directamente

  • Necesitas mucho menos capital: puedes empezar con el precio de una sola participación, no con la entrada de un piso.
  • Diversificas automáticamente entre muchos inmuebles y, a veces, países o sectores distintos.
  • No te ocupas de la gestión: no buscas inquilinos, no arreglas averías ni gestionas contratos de alquiler.
  • Puedes vender rápido si necesitas el dinero, algo que con un piso puede tardar meses.
  • Acceso a tipos de inmuebles fuera de tu alcance individual, como centros logísticos, hospitales o centros de datos, que normalmente solo compran grandes inversores institucionales.

Desventajas y riesgos

  • No controlas la propiedad: no decides qué inmuebles se compran, se venden o cómo se gestionan.
  • El precio sube y baja en bolsa, igual que cualquier acción, y puede caer incluso si los inmuebles que posee mantienen su valor, simplemente por el ánimo general del mercado.
  • Depende del sector inmobiliario y de los tipos de interés: cuando suben mucho los tipos de interés, los REITs suelen sufrir más que la media del mercado, porque compiten con la renta fija y porque se financian con deuda.
  • El dividendo no está garantizado: puede reducirse si el REIT pasa por dificultades.
  • No sustituye tener tu propia vivienda como patrimonio si ese es tu objetivo: es una inversión, no una casa donde vivir.
  • Correlación con el resto de la bolsa: en caídas generales del mercado, los REITs suelen caer junto con el resto de acciones, aunque los inmuebles que poseen no hayan perdido valor real; la diversificación que ofrecen es dentro del sector inmobiliario, no una protección total frente a caídas generales de la bolsa.

¿Cómo empezar a invertir en REITs o fondos inmobiliarios?

  1. Decide si quieres exposición nacional, internacional o de un sector concreto (residencial, oficinas, logística, centros de datos...).
  2. Elige entre un REIT individual o un fondo/ETF que agrupe varios: un fondo o ETF de REITs diversifica aún más, repartiendo el riesgo entre varias sociedades en vez de depender de una sola.
  3. Revisa el histórico de dividendos y la deuda de la sociedad, no solo el precio actual: una sociedad muy endeudada es más vulnerable a subidas de tipos de interés.
  4. Comprueba la fiscalidad en tu país: los dividendos de REITs suelen tributar de forma distinta según si son nacionales o extranjeros.
  5. Empieza con una cantidad que puedas permitirte no tocar varios años, como con cualquier inversión en bolsa.

Qué mirar antes de elegir un REIT concreto

Si decides invertir en un REIT individual en vez de en un fondo o ETF que agrupe varios, estos datos te dan una idea más completa que solo mirar el dividendo:

  • Tipo de contratos de alquiler: contratos largos con inquilinos solventes dan más estabilidad que contratos cortos o inquilinos con problemas financieros.
  • Nivel de ocupación de sus inmuebles: un REIT con muchos locales vacíos tiene menos ingresos, aunque su dividendo actual todavía no lo refleje.
  • Nivel de deuda: una deuda alta amplifica tanto las subidas como las bajadas, y hace al REIT más sensible a los tipos de interés.
  • Historial del dividendo: si lo ha mantenido o aumentado con los años, o si lo ha recortado en el pasado ante dificultades.
  • Diversificación geográfica y por inquilino: depender de pocos inquilinos o de una sola ciudad concentra el riesgo.

Fiscalidad: lo que hay que tener en cuenta

Las reglas fiscales para REITs y fondos inmobiliarios varían mucho según tu país de residencia y el país donde esté el REIT. En general, los dividendos tributan como rendimiento del capital, y puede haber retenciones distintas para inversión nacional frente a extranjera; en algunos países, además, hay una retención en origen sobre los dividendos de REITs extranjeros que luego puede (o no) recuperarse parcialmente al hacer tu declaración, según los convenios fiscales entre países. Esta guía no sustituye el asesoramiento fiscal: si vas a invertir cantidades relevantes, conviene confirmar las reglas exactas con la normativa de tu país o con un asesor.

Checklist antes de invertir en REITs o fondos inmobiliarios

  1. Entiendo que el precio puede subir y bajar como cualquier acción, y que el dividendo no está garantizado.
  2. He decidido si prefiero un REIT cotizado (más líquido) o un fondo no cotizado (menos líquido, a veces mínimos más altos).
  3. He revisado el nivel de deuda de la sociedad, no solo el dividendo que reparte.
  4. Sé cómo tributan los dividendos en mi país antes de invertir cantidades importantes.
  5. Invierto como parte de una cartera diversificada, no como mi única inversión.
  6. Distingo entre un REIT cotizado en bolsa (líquido) y un fondo no cotizado (menos líquido, a veces con mínimos más altos), y sé cuál de los dos estoy considerando.
  7. He revisado en qué sector concreto invierte (residencial, oficinas, logística, salud...) y entiendo qué riesgos son propios de ese sector.
  8. Sé cómo tributan los dividendos de REITs extranjeros en mi país antes de invertir cantidades importantes, y he confirmado la regla exacta con una fuente oficial o un asesor si no estaba seguro.

En resumen

Los REITs y los fondos de inversión inmobiliaria permiten invertir en el sector inmobiliario sin comprar un inmueble entero: menos capital, más diversificación y más liquidez, a cambio de no controlar la propiedad y de asumir que el precio sube y baja como cualquier acción. No son ni mejores ni peores que comprar un piso de forma directa: responden a un objetivo distinto, y para muchas personas son la única forma realista de tener algo de exposición al sector inmobiliario sin ahorrar durante años para una entrada.

Si quieres profundizar con un método de análisis aplicado a un caso real, puedes leer nuestra opinión de la guía Invertir con Éxito, de Leandro Molini, centrada específicamente en este tipo de inversión, o comparar con nuestra opinión del curso Invirtiendo Desde Cero si prefieres un enfoque más general de inversión.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los REITs?

Son sociedades (Real Estate Investment Trusts) que invierten en inmuebles que generan ingresos (oficinas, centros comerciales, naves logísticas, viviendas en alquiler) y cotizan en bolsa como una acción. Por ley, en la mayoría de países deben repartir la mayor parte de sus beneficios como dividendos.

¿Qué son los fondos de inversión inmobiliaria?

Es un término más amplio que incluye los REITs y otros vehículos (algunos cotizados en bolsa, otros no) que invierten el dinero de varios inversores en inmuebles, en vez de que cada uno compre una propiedad por su cuenta.

¿Cómo invertir en REITs o fondos de inversión inmobiliaria?

Si son REITs cotizados, se compran a través de un bróker igual que cualquier acción o ETF, sin necesitar un capital grande. Los fondos no cotizados suelen requerir una inversión mínima más alta y menos liquidez, así que conviene revisar bien las condiciones antes de entrar.

¿Es mejor invertir en un REIT o comprar un piso directamente?

Depende de tu objetivo. Un REIT exige mucho menos capital, es más líquido (puedes vender en minutos) y diversifica entre muchos inmuebles, pero no controlas la propiedad ni decides sobre ella. Comprar un piso da control directo y puede usarse como vivienda, pero requiere mucho más capital, es menos líquido y concentra el riesgo en un solo inmueble.

¿Los REITs pagan dividendos?

Sí, es una de sus características principales: suelen repartir buena parte de sus beneficios como dividendos de forma periódica, aunque el importe no está garantizado y puede variar según cómo le vaya al sector inmobiliario.

¿Qué riesgos tienen los REITs y los fondos inmobiliarios?

Su precio (si cotizan en bolsa) sube y baja como cualquier acción, y dependen del sector inmobiliario y de factores como los tipos de interés. No garantizan rentabilidad ni protegen completamente frente a una crisis del sector inmobiliario.

¿Cómo tributan los REITs?

Depende de tu país de residencia: los dividendos suelen tributar como rendimientos del capital, con reglas distintas para inversión nacional o extranjera. Consulta la normativa de tu país o a un asesor fiscal antes de invertir cantidades importantes.

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Agustín Garamendy, editor de Veredicto Digital

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